Sobreprescripción farmacológica a adultos con discapacidad intelectual

Actualizado: 11 de dic de 2018



En la práctica clínica en psiquiatría es frecuente observar el uso de tratamiento farmacológico con antipsicóticos en pacientes con discapacidad intelectual, sin necesidad de tener diagnosticada una enfermedad psiquiátrica como tal. Suele ser frecuente que a lo largo de la vida de estas personas algunas de ellas tengan comportamientos diferentes a los habituales para sus familiares o cuidadores. Estos cambios en los comportamientos pueden ser debidos, entre otras causas, a cambios de su rutina o a problemáticas familiares que le pueden sobrepasar al igual que nos ocurre a cualquier persona sin necesidad de tener una discapacidad intelectual. La diferencia es que en estos casos el experto lo llama trastorno de conducta y a raíz de este evento, posiblemente puntual, se hace uso de este tratamiento farmacológico como método de sedación y control de síntomas y de esta forma se tranquiliza al paciente y a sus familiares. El problema viene cuando se vuelve frecuente el uso indefinido en el tiempo del tratamiento antipsicótico sin ser necesario, y produciendo en muchos de ellos efectos secundarios indeseables, cuando las recomendaciones suelen ser de inicio intentar controlar las conductas con otras técnicas no farmacológicas.


Este artículo que os traemos hoy viene a decirnos a nivel de datos estadísticos y de la opinión de expertos como se da la sobreutilización de antipsicóticos en este tipo de pacientes y la importancia de la monitorización de los tratamientos con antipsicóticos, no solo a nivel de personas con discapacidad intelectual si no también con pacientes con demencias, niños y adultos con trastornos del desarrollo.


Desde COLMAN trabajamos valorando a los pacientes de una forma integral tanto individual como familiar y tomamos en cuenta sus cambios evolutivos en los procesos tanto de discapacidades intelectuales como de enfermedades neurodegenerativas o del desarrollo tanto en niños como en adultos y su posible repercusión en las emociones y en las conductas y apostamos por la utilización de forma correcta de los tratamientos farmacológicos y su correcta monitorización, así como la reducción y suspensión de los mismos en los casos en que la medicación ya no es necesaria y cuando se pudieran llevar a cabo otros tratamientos no solo a nivel farmacológico si no psicoterapéutico con el paciente y la familia.


Aquí os dejamos el enlace al artículo científico para más información.

Este contenido del artículo fue revisado por la

Dra Martin Quero Yerika. Médico especialista en psiquiatría.

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5901814?nlid=117183_4148&src=WNL_esmdpls_170906_mscpedit_neur&impID=1426823&faf=1

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