Un gol en los últimos minutos, una ocasión fallida o una tanda de penaltis pueden hacer que el corazón se acelere, incluso cuando estamos sentados frente al televisor. Con motivo de la final del Mundial 2026 entre España y Argentina, muchas personas volverán a experimentar esa mezcla de tensión, nervios y emoción capaz de modificar la frecuencia cardíaca en pocos segundos. La final está programada para el 19 de julio en el Estadio Nueva York Nueva Jersey.
Pero ¿por qué sentimos el corazón acelerado si no estamos realizando ningún esfuerzo físico? ¿Se trata de una reacción normal o puede suponer un riesgo para la salud?
Las emociones intensas activan mecanismos del organismo que preparan al cuerpo para responder ante una situación que percibe como importante. En la mayoría de las personas sanas, este aumento de las pulsaciones es una respuesta fisiológica y transitoria. Sin embargo, cuando existen enfermedades cardíacas o factores de riesgo cardiovascular, conviene prestar mayor atención.
¿Por qué se acelera el corazón con las emociones?
Cuando vivimos una situación de tensión, incertidumbre o entusiasmo, el cerebro activa el sistema nervioso simpático. Este mecanismo forma parte de la conocida respuesta de “lucha o huida”, mediante la cual el organismo se prepara para reaccionar rápidamente.
Como consecuencia, se liberan hormonas como la adrenalina, que pueden producir:
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
- Elevación temporal de la presión arterial.
- Respiración más rápida.
- Mayor fuerza de contracción del corazón.
- Aumento del estado de alerta.
Esta reacción puede aparecer durante una discusión, ante una noticia inesperada, en una situación de ansiedad o mientras observamos un partido especialmente emocionante. No es necesario realizar ejercicio para que el pulso aumente: una emoción intensa puede activar una respuesta cardiovascular evidente.
De 60 a 150 pulsaciones durante un gol
Durante una intervención en el programa Directo al grano de RTVE, el Dr. Rafael Colman, cardiólogo y director médico de Clínica Colman, mostró cómo puede responder el corazón durante un partido de fútbol. RTVE dedicó parte del programa a analizar las posibles consecuencias cardiovasculares de la tensión asociada al fútbol.
Para observar esta respuesta se utilizó un Holter, un dispositivo que registra de manera continuada la actividad eléctrica del corazón durante la vida cotidiana.
Antes del momento de máxima emoción, la persona monitorizada presentaba una frecuencia cardíaca aproximada de 60 pulsaciones por minuto. Durante el gol de España, el registro llegó a mostrar alrededor de 150 pulsaciones por minuto, aunque permanecía sentada y no estaba realizando ejercicio.
El estudio no mostró alteraciones cardíacas relevantes. El aumento de las pulsaciones fue una respuesta relacionada con la intensidad emocional del momento.
Este ejemplo no permite extraer conclusiones aplicables a todas las personas, pero ilustra cómo el corazón puede reaccionar de manera rápida ante los nervios y la emoción. También permite recordar una diferencia importante: un aumento de la frecuencia cardíaca no significa necesariamente que exista una arritmia.
¿Cuáles son las pulsaciones normales en reposo?
La frecuencia cardíaca indica cuántas veces late el corazón en un minuto. En un adulto sentado o tumbado, tranquilo y sin encontrarse enfermo, suele considerarse habitual una frecuencia en reposo situada entre 60 y 100 pulsaciones por minuto.
No obstante, estos valores deben interpretarse de manera individual. La edad, el nivel de entrenamiento físico, determinados medicamentos, la temperatura, el estado emocional o la presencia de alguna enfermedad pueden modificar el pulso. Los deportistas entrenados, por ejemplo, pueden presentar frecuencias inferiores a 60 pulsaciones por minuto sin que esto indique necesariamente un problema.
También es normal que las pulsaciones aumenten durante el ejercicio o ante emociones como el miedo, la ansiedad, la alegría o la tristeza. Más que una cifra aislada, deben valorarse:
- El contexto en el que se produce el aumento.
- La duración del episodio.
- La regularidad o irregularidad de los latidos.
- Los síntomas asociados.
- Los antecedentes médicos de la persona.
¿Es peligroso tener el corazón acelerado durante un partido?
En una persona sana, que no presenta síntomas y cuya frecuencia cardíaca vuelve progresivamente a sus valores habituales cuando disminuye la emoción, lo más frecuente es que se trate de una respuesta fisiológica normal.
El corazón aumenta su ritmo para adaptarse a la activación del organismo y después recupera su frecuencia habitual. Por tanto, sentir las pulsaciones más rápidas durante una jugada decisiva no implica por sí solo la existencia de una enfermedad cardíaca.
La situación es diferente cuando el corazón acelerado aparece acompañado de otros síntomas, se mantiene durante un tiempo prolongado, comienza de forma muy brusca o se presenta repetidamente sin un desencadenante claro.
También debe prestarse mayor atención cuando la persona tiene una enfermedad cardiovascular conocida o factores que aumentan su riesgo.
¿Qué dice la ciencia sobre el fútbol y el corazón?
Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine analizó las urgencias cardiovasculares registradas en el área de Múnich durante el Mundial de fútbol celebrado en Alemania en 2006..
Los investigadores estudiaron 4.279 episodios cardiovasculares agudos. En los días en los que jugaba la selección alemana, la incidencia de urgencias cardíacas fue 2,66 veces superior a la observada durante los periodos de control. El aumento fue especialmente relevante entre los hombres y entre las personas que ya presentaban una enfermedad coronaria conocida.
Estos resultados no significan que todos los aficionados multipliquen automáticamente su riesgo al ver un partido. El estudio analizó una población concreta durante un campeonato determinado y no permite calcular el riesgo individual de cada espectador.
Sí respalda, no obstante, una idea importante: el estrés emocional intenso puede actuar como desencadenante de determinados eventos cardiovasculares, especialmente en personas que ya presentan una enfermedad cardíaca o un riesgo elevado.
El problema no es el fútbol en sí, sino la combinación de una respuesta emocional intensa con otros factores, como una enfermedad coronaria previa, hipertensión, consumo excesivo de alcohol, tabaco, falta de descanso o abandono de la medicación habitual.
¿Quién debe prestar más atención?
Las personas que ya padecen una enfermedad cardiovascular deben seguir las indicaciones de su especialista y no modificar ni suspender su medicación por la celebración de un evento deportivo.
También conviene valorar el riesgo cardiovascular en personas que todavía no han sufrido un infarto u otro evento cardíaco, pero presentan factores como:
- Hipertensión arterial.
- Diabetes.
- Colesterol o triglicéridos elevados.
- Tabaquismo.
- Obesidad.
- Sedentarismo.
- Estrés crónico.
- Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.
- Enfermedad renal.
- Hábitos de alimentación poco saludables.
Clínica Colman dispone de un Programa de Atención al Riesgo Cardiovascular dirigido específicamente a personas que presentan uno o varios de estos factores, pero que aún no tienen una enfermedad cardíaca establecida. Su objetivo es detectar y controlar el riesgo desde un enfoque preventivo e integral, antes de que aparezca un evento cardiovascular.
¿Cuándo conviene consultar con un cardiólogo?
Es recomendable solicitar una valoración médica cuando el corazón acelerado:
- Aparece con frecuencia o sin una causa reconocible.
- Comienza y termina de forma repentina.
- Se mantiene después de que haya desaparecido la emoción.
- Produce una sensación de latidos muy irregulares.
- Aparece habitualmente estando en reposo.
- Se acompaña de cansancio inusual o menor tolerancia al esfuerzo.
- Genera preocupación o interfiere en la vida cotidiana.
Las palpitaciones recurrentes pueden tener causas muy diferentes. Algunas son benignas, mientras que otras requieren pruebas como un electrocardiograma, un Holter, una ecocardiografía o una prueba de esfuerzo. Una valoración en el servicio de Cardiología de Clínica Colman permite estudiar los síntomas, los antecedentes y los factores de riesgo de manera individual.
Debe solicitarse asistencia urgente cuando las pulsaciones muy rápidas o anormalmente lentas aparecen acompañadas de dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareo intenso, pérdida de conocimiento o sensación de desmayo.
Cómo vivir un partido intenso cuidando el corazón
No es necesario dejar de disfrutar del fútbol. Algunas medidas sencillas pueden ayudar a evitar una sobrecarga innecesaria, especialmente en personas con factores de riesgo:
- Mantener la medicación prescrita y respetar los horarios habituales.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol.
- No fumar.
- Moderar las bebidas estimulantes si producen palpitaciones.
- Evitar comidas especialmente abundantes o muy saladas.
- Levantarse y moverse durante el descanso.
- Realizar respiraciones lentas si aparece una sensación intensa de nerviosismo.
- No restar importancia a síntomas como dolor torácico, falta de aire o mareo.
El objetivo no es eliminar la emoción, sino evitar que otros hábitos poco saludables se sumen al estrés del partido.
Emoción, fútbol y prevención cardiovascular
La final España-Argentina del Mundial 2026 puede hacer que millones de personas sientan el corazón acelerado sin levantarse del sofá. En la mayoría de los aficionados sanos, este aumento de la frecuencia cardíaca será una reacción temporal provocada por la adrenalina y los nervios.
Sin embargo, las emociones intensas también recuerdan que el corazón responde a mucho más que al ejercicio físico. El estrés, el descanso, la alimentación, el tabaco, la presión arterial o el colesterol forman parte de una misma realidad cardiovascular.
Conocer los propios factores de riesgo y actuar antes de que aparezca una enfermedad permite disfrutar de estos momentos con mayor seguridad. La prevención no comienza después de un problema cardíaco: comienza cuando todavía estamos a tiempo de evitarlo.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica individual.
